Fin de la buena racha.
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| Foto: Prensa Riestra. |
El equipo de Mario Gómez llegó al estadio Guillermo Laza con un buen andar, tres victorias seguidas y la posibilidad de seguir subiendo puestos en las posiciones de la Zona B ante un rival de presente más irregular. Más condicionantes que demostraban la necesidad de sumar: era el último partido de la primera rueda y el primero de una serie de tres presentaciones como visitante seguidas.
A pesar de este incentivo, Gimnasia no disputó un gran primer tiempo. Desde temprano Deportivo Riestra demostró su imperiosa necesidad de sumar de a tres, con un remate claro de Gustavo Fernández que se fue cerca del palo de Julio Chiarini. Aun así, sorpresivamente la visita se encontró con un regalo, una mano infantil de Yaison Murillo dentro de su propia área para que se cobre la pena máxima. Juan Tévez, ante la ausencia notoria de Fernando Brandán, se encargó y cumplió a los 10', sobre la derecha de Franco Aguero, quien casi la toca.
No fue suficiente, sin embargo, el empuje de la ventaja para acomodar al conjunto albiceleste en la cancha. El local, por su parte, luego del shock inicial, de a poco fue generando peligro, hasta que a los 30' un centro dejó descolocado a los centrales y encontró la cabeza de Lázaro Romero para el empate. Ahora el resultado reflejaba quizás mejor el partido, pero Riestra fue por más y casi que lo encuentra de no ser por una notable tapada de Chiarini a Jonathan Goitía.
Llegó el descenso y la oportunidad para Gómez de ordenar su líneas y replantear el juego, incluso metiendo dos cambios para el regreso al campo de juego, algo inusual en el veterano entrenador. Pero llegó el punto de inflexión, mismo que echaría todas las posibles planificaciones por la borda, el momento de incredulidad y resignación. A los 3' de reanudadas las acciones, Romero se tropezó en el área de Gimnasia y Yamil Possi cobró penal. El desconcierto era total, ante el horror de criterio del colegiado, ubicado en perfecta posesión para observar el piletazo.
Céliz, quien vistiera la camiseta de Gimnasia en tres ciclos distintos, pidió la pelota y definió. Eso sí, le pidió disculpas a la tribuna de allegados de Jujuy ubicados justo detrás. Entraron en juego las suspicacias y la desazón, nublando el desarrollo del encuentro cuando todavía quedaban más de cuarenta minutos por delante. Mientras, tan rápido como se cayó el ánimo de los jugadores de Gimnasia, en las redes sociales se viralizaba el papelón de Possi, algo propiciado seguramente por la presencia de la TV a nivel nacional.
Lo cierto es que el Lobo tampoco se esmeró demasiado en poner las cosas en su lugar. Cada diez minutos llegaría con algo de peligro, pero lo esporádico no bastaba para recuperar la tenacidad en busca de un posible empate. Abel Argañaraz estuvo activo por la izquierda, ensayando algunos disparos, Nahuel Casasola tiró en el travesaño (aunque le cobraron offside) y finalmente Tévez tuvo la última en un cabezazo tapado por Aguero.
En otro contexto se hablaría de una derrota resultante de la incapacidad de aprovechar su ventaja primero y de reaccionar ante la adversidad luego, pero la presencia fantasmagórica de las cuestiones arbitrales cuando se enfrenta a clubes como Deportivo Riestra terminó por opacar todo aquel asunto. Así, Gimnasia tuvo que resignarse a no traerse ningún punto de aquella cancha, pagando el precio de visita a pesar ser dañado alevosamente por el dueño.
